entre el fuego azul.
Visto de nubes rojas el sonar
y miro en mí a través.
Palpito en confluencia y verdad
mis pulsaciones destellan.
Alivian, caminan el viento.
Aparezco del sol.
Intuyo mi flujo desde el centro y hasta la visión completa,
muero renaciendo en cada espacio.
Quienes me ven están calmos,
ven el olor de su forma,
saben su sangre.
Uno de mis aleteos viste de luces a un millar de vidas.
Un giro en mi planear reconfigura el movimiento universal.
Mi ojo certero modula la gran sinfonía.
en la gota de rocío
en la escoria del humano
en tu pestaña agradecida
en el ondular de una llama
en el polen desprendido
en la casa del obrero
en el electrón multiversal
me escondo
desaparezco
y estoy omnipresente.
Soy luz, sombra y ceguera
existo de mentiras
miento por la fe
para existir
para eternizar el segundo
para comprimir la centuria en una chispa
encontrado el cáliz, la sangre se vuelve panacea
Encerrada mi ventana en su ojo
me quiere y vuelve atrás dejándome en el presente.
Una de mis plumas cae,
y aplasta un puñado de países.
una de mis lágrimas sube hasta el sol y lo apaga,
es tanta la tristeza de esa lágrima que el astro se toma un descanzo,
y balbuceando sonetos enamorados se esconde en un rincón.
Entre la tierra mis venas oxigenan los enjambres de tus océanos
desde el átomo hacia adentro me vuelvo feliz
desde mis sueños se materializa el pensar
desde mi vida aparece la verdad
de mi multiversalidad nace la muerte.






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